lunes, 12 de diciembre de 2011

La fe en la Guadalupana mueve ríos de gente


EL HERALDO DE CHIHUAHUA



Ciudad de México.- La cita anual con la madre de Dios llegó. Millones de católicos procedentes de diversos puntos del interior de la República y el extranjero llegaron hasta el Cerro del Tepeyac para dar testimonio de su fe a la Emperatriz de América que, desde el altar, parecía mirar y sonreír a cada uno de ellos que, conmovidos, entonaban las tradicionales Mañanitas.

Dicen que la fe mueve montañas, pero la fe en la Guadalupana mueve ríos de gente a quienes no importa los kilómetros que tengan que recorrer a pie, en bicicleta, autobuses, coches o motos, quieren estar presentes en tan importante fecha...un aniversario más de las gloriosas apariciones de Santa María de Guadalupe.

Abrigados con suéteres, chamarras y guantes, uno a uno los feligreses desfilaron frente al altar de la morenita del Tepeyac, a quien le agradecieron por todo lo que ha hecho por la salud y el bienestar de sus familias, pero también para pedir que la paz regrese a México, que el baño de sangre termine y el futuro para las nuevas generaciones sea de tranquilidad..

Previo a la entonación de Las Mañanitas, se dedicó un rosario a la inmaculada durante el cual niños, jóvenes y adultos elevaron sus plegarias para pedir por la paz en México.

Mientras tanto, las peregrinaciones seguían llegando, algunos con la imagen de la virgen a sus espaldas y con algunas cobijas y alimentos, dispuestos a una noche de vigilia en ofrenda a la Morenita del Tepeyac.

Así, se vieron grupos de ciclistas procedentes de Puebla, Tlaxcala y Veracruz, quienes dijeron que el camino al Tepeyac, desde sus lugares de origen, es largo "y en ocasiones el cuerpo parecía traicionarnos por el cansancio, pero la sola imagen de nuestra Santa Madre nos dio la fuerza para terminar con nuestra manda".

No podían faltar los penitentes que, de rodillas, hacían un penoso recorrido hacia el interior del santuario mariano, para dar gracias a la santísima por los milagros cumplidos, que según los creyentes les hizo durante este año.

"Venimos un poco agotados y venimos con devoción a visitar a la virgen. Vale la pena venir desde tan lejos, todo por devoción a la virgen", comentó Domingo Pérez Morales, quien durante dos días camino desde su comunidad hasta el Distrito Federal, "sólo para ver a la madre de Dios".

De Nautla, Veracruz, como cada año desde hace 19, Sergio Guillermo González, viene con un grupo de peregrinos, de entre 17 y 65 años de edad. "Nosotros el fervor que tenemos es llevar 'el fuego guadalupano' a nuestro municipio, llevar la paz y la alegría", indicó.

Dijo que este grupo de creyentes, como algunos otros, se previene meses antes haciendo rifas para recaudar fondos y costear este viaje.

En tanto, afuera de la Basilica, en el atrio de las Américas, grupos musicales y danzantes amenizan y dedican su arte a la Virgen de Guadalupe, mientras otros más echan porras y le piden sus bendiciones como otra forma de honrar a la Emperatriz de América.

Las familias mexicanas que acudieron a la Basílica, acompañados de niños con flores y veladoras para ofrecerlas a la Virgen, señalaron que su deseo más grande "es que las nuevas generaciones tengan respeto por la fe que les hemos inculcado, pues esa fe les dará la fortaleza para enfrentar lo que la vida les depare, por muy duro que sea su futuro, la Virgen les dará la sabiduría para saber cómo enfrentarlo".

De esta manera, entre cánticos y alabanzas continuaron hasta el amanecer y en completa calma la celebración. Además cada hora se ofició una misa hasta las 12 del día de este lunes 12 de diciembre, donde el Nuncio Apostólico de México, Cristophe Pierre, presidirá la Misa de las Rosas.

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